El SEO es una de las ramas más demandadas del marketing actual, siendo también una de las que más ha cambiado en la última década. La mayoría del tráfico que llega a un sitio web lo hace a través de resultados orgánicos, por lo que adaptarse a los constantes cambios en el algoritmo de los buscadores es fundamental para conseguir un continuo crecimiento del sitio web. En un entorno cada vez más competitivo, es prioritario usar nuevas técnicas para conseguir mejorar los resultados con respecto a nuestros competidores.

Las búsquedas están cambiando. Un ejemplo de las novedades que se avecinan lo encontramos en el uso cada vez más frecuente del asistente de voz de Google, el cual seguirá incrementando su relevancia en los próximos años. Las búsquedas son cada vez más dinámicas, visuales y siguen sumando nuevos formatos. Para conseguir una amplia comprensión de todos estos cambios, necesitamos manejar con fluidez un aliado que siempre ha sido fundamental, la correcta aplicación del conocido como SEO técnico.

La historia del SEO técnico se remonta al inicio de los buscadores

El SEO, desde su orígenes, ha tenido como principal cometido conseguir atraer tráfico de calidad a un sitio web usando como plataforma de captación las búsquedas orgánicas realizadas por usuarios de todo el mundo. Lo que ha cambiado con el tiempo es la forma de alcanzar este objetivo.

Las funciones y cualidades del rastreo son, como ya lo fueran antaño, un aspecto básico a tener en cuenta al crear cualquier estrategia SEO. En sus inicios, el contenido era algo secundario. No era más que un medio que nos permitía incluir las palabras clave necesarias para mejorar el posicionamiento. Poco a poco, la calidad de los contenidos ha ido derivando en un aspecto necesario: la originalidad y la correcta respuesta a las cuestiones planteadas por el usuario se han convertido en premisa fundamental para superar a nuestra competencia.

Las sucesivas mejoras en el algoritmo de Google han incluido aspectos como Panda o Penguin. Estas novedades pusieron contra las cuerdas a muchos SEO que habían trabajado en práctica tácticas de black hat SEO, intentando manipular de formas poco naturales los rankings de Google. 

A pesar de la constante evolución y mejora de los algoritmos, siempre que exista un usuario haciendo una búsqueda existirá la posibilidad de hacer SEO. Las diferencias se centran en la fórmula y la especialización. Con el tiempo, el SEO se ha alejado de una disciplina enteramente racional, transformándose en algo dinámico.

Hay cuatro claves para diseñar una estrategia SEO que funcione:

  • Rastreo del contenido: asegurarse de que el contenido puede ser leído por los distintos robots existentes es fundamental. Solo un buen rastreo permitirá una correcta comprensión e indexado de los motores de búsqueda.
  • La estructura: ya no sirve crear una web sin lógica en su estructura. La necesidad de una jerarquía establecida permitirá tanto a los bots como a los usuarios navegar por el contenido correctamente. Controlar el enlazado interno será el eje fundamental de la navegación por el sitio web. 
  • Facilitar la conversión: identificar, facilitar y resolver la navegación orientada a la consecución de objetivos. 
  • Rendimiento: uno de los aspectos que continúa ganando peso es el rendimiento. Esto no es una novedad, pero el nivel de especialización en materia de SEO permite que aspectos que antes eran irrelevantes, ahora se conviertan en fundamentales. Pueden llegar a ser determinantes en la clasificación de dos o más resultados. 

Sitio, búsqueda y optimización del contenido

El término “optimización para motores de búsqueda” incluye en su concepto a distintos aspectos del marketing digital.  La creación de contenidos, la analítica de datos o el desarrollo en UX son algunos de los apartados que han ido asociándose con cada vez más fuerza. 

El trabajo de un SEO incluye un variado elenco de funciones. El linkbuilding sigue siendo la base y eje central para cualquier estrategia de posicionamiento, pero poco a poco otros factores van ganando cuerpo. Los aspectos técnicos, la experiencia del usuario, la medición de datos, la orientación de contenidos, o el rendimiento del sitio web, son materias obligatorias para cualquier profesional dedicado a este complejo sector.

El objetivo de un SEO debe tener como prioridad el poner frente al usuario la mejor respuesta para aquello que esté buscando. Ahora que las páginas AMP (Accelerated Mobile Pages) y PWA (Progressive Web Apps) son realidades del día a día, las marcas deben asegurarse de que estos formatos también cumplen con las expectativas, cumpliendo con el nivel de exigencia propio de una búsqueda satisfactoria.

El incremento en el uso del móvil tiene grandes implicaciones en cómo interactuamos con nuestra audiencia. El mobile first index solo ha sido la primera piedra en una realidad que ya forma parte de lo cotidiano. Las PWA pronto serán una realidad extendida en la navegación de los usuarios que utilizan el navegador Google Chrome. Esto no es más que otra pista de la importancia que para Google tiene la optimización al formato móvil, y los cambios que deberíamos ir implementando para, como siempre adaptarnos a los importantes cambios que están por venir.

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